Кодировка Pensamientos y reflexiones – Aquí lo tenemos todo!
Seguir

Recibe una nueva publicación semanal en tu buzón de Correo electrónico.

El poder

poder
¿¡Quiero manipular!?

El poder es posiblemente la única sensación que plácidamente nos excita más que el sexo (si dejamos de lado el amor). ¿Pero porque es así? Esta probablemente sería una pregunta sobre la cual se podría hablar horas enteras. Sin embargo, aquí solo enumeraremos ciertos aspectos, o vertientes, de esta macabra palabra: ¡El poder!

La pregunta es: ¿Qué sustrato tiene el poder? O mejor dicho, ¿Qué es lo que nos empuja a querer el poder bajo sus tan variadas formas?

¿O que tiene que ver el sentido de la vida con todo esto?

   Una buena respuesta, a mi modesto ver, nos la ofrece el autor de la logoterapia: Viktor E. Frankl. Frankl era un hombre que se propuso contestar a esta pregunta estando en un campo de concentración nazi y consideraba la culpable de este añejo y desenfrenado anhelo nuestro a la “frustración de la voluntad de sentido”. Además consideraba que esta última se refleja mediante una voluntad de poder. Efectivamente, parece que queremos el poder para dar sentido a una existencia que suele carecer de un sentido en concreto, por lo duro y trivial que esto suene. Pues en cuanto haya muchas discrepancias en el yo individual surgen dudas e inseguridad, provocadas por el subconsciente. El poder entonces parece ofrecer autoaceptación, una supuesta pero ficticia prueba de que el sujeto no va en la dirección equivocada, puesto que goza del soporte de una mayoría a la cual considera poseedora del sentido común; una mayoría, eso sí, poco cuerda, y basta acordarnos para ello de los cesares antiguos (Calígula, Nerón y otros) o modernos (Hitler, Stalin, Mao etc.).De hecho los ejemplos son mucho más amplios.

                                                                                                        Dinero, sexo, poder

    Otra forma de ofrecer un sucedáneo al sentido de la vida parece ser el anhelo del poder por el medio del dinero, según este pensador. Al igual que el anhelo de placer, donde la frustración existencial puede cobrar la forma de compensación sexual.

El punto de vista de Frankl tiene mucho en común con el del conocido sociólogo Erich Fromm, quien consideraba “que el deseo de poder no se arraiga en la fuerza, sino en la debilidad. Es la expresión, – decía, – de la incapacidad del yo individual de mantenerse solo y subsistir”.

sexo y poder
“Todo en el mundo se mueve alrededor del sexo,
excepto el sexo. El sexo va de poder.” Oscar Wilde

 

Según Wilde y otros pensadores, el sexo y la atracción sexual es otra manera de ejercitar el poder.

 

 El sentido de la vida

Bueno, de hecho ni uno de los dos grandes pensadores (dejando de lado al Wilde) fueron demasiado originales en cuanto al origen del anhelo de poder se refiere, pues ya Schopenhauer se les adelantaba con más de cien años antes. En este sentido, – y en cuanto a mi me consta, – parece que fue el primer pensador y filósofo que ato al sentido de la vida a la voluntad y sus fuerzas motrices. Por otro lado, claro está, que Schopenhauer también se había inspirado de alguien, más cuando sabemos de su afinidad de puntos de vista con el Platón. Aunque, a mi modesto ver, se respira bastante estoicismo en sus obras. Pero no desviemos más.

                               ¡El poder de las masas!                       multitudes               El poder es la fuerza metafísica imaginaria que nos puede fascinar y nos fascina, aun cuando no defienda ningún sistema de valores en especial. Y fascina, lamentablemente, por lo que es. Un terrible pero buen ejemplo en este sentido es el poder de las masas, cuando el individuo (según Freud y su trabajo “Psicología de las masas”) pierde su yo en la consciencia colectiva y se convierte en lo que llamamos turba, por su sometimiento ciego a la multitud.

 

                                   ¿Domar el mal?

controlar el mal

   A veces tengo la impresión que en el poder se oculta un íntimo deseo de domar el mal que se encuentra en nosotros mismos. Pero nos engañamos, claro está, y el mal entonces nos domina. De hecho de un modo parecido pensaba Kafka. Hace tiempo conocí a un veterano camello, quien sostenía que a la droga aún puede controlar con bastante facilidad, pero el íntimo y cegador afán de dineros y poder no puede domar.

   El poder político para dominar las mentes

Tal vez haría falta analizar un poco de la relación amo-siervo, concebidas más por las influencias de Marques de Sade y Hegel que por nuestras mentes, pero entonces este articulo sería algo largo y alambicado. Sería mejor entonces que hablemos algo sobre la más perversa y refinada forma de dominar: el poder político. Y en este sentido sería imprescindible traer a colación a George Orwell con su obra 1984: “El poder radica en hacer trizas la mente humana, para volver a moldearla en la forma que se elija”.  El instrumento que sirve para ello, – creído el más eficaz por los tiranos, – suele ser el miedo, aunque sabemos del redomado y podridamente rico Cosme de Medici (1389-1464, bromeaba con querer tener entre sus deudores a Dios) que en este sentido también puede ser efectivo tener endeudado a alguien, crear apariencia de libertad, apariencia de justicia y semejanza de igualdad para con el pueblo. Quien sabe, puede que los banqueros de hoy aprendieron de los Medici que un endeudado suele ser más obediente y dócil. Pero seguimos un poco más con Orwell, quien es inigualable en este sentido (si no nos acordamos de Huxley). Orwell explicaba que el poder se consigue a través de la “fusión de las contradicciones”. Cuando no se sabe por dónde “se sube” y por donde “se baja”, el poder se convierte en absoluto, y mientras “el poder radica en hacer trizas la mente humana”, – para luego “volver a remodelarla en la forma que se elija” si usamos sus palabras, – pues entonces se puede poseer más poder que los faraones y los cesares.

Falso control de la situación

También servirá alimentar la ilusión falsa del control de la situación, pues esto tranquiliza y hasta lleva hacia una euforia de patrioterismo, y también deja la ilusión de una causa sagrada, que en realidad falta por excelencia. Y si a esto añadimos el hecho de que las conductas son contagiosas…

 

obrayprision

Obras grandiosas y cárceles

Al igual ayudan mucho a este propósito las obras arquitectónicas grandiosas e imponentes, las cárceles macabras e impresionantes, o muros impenetrables tipo muralla china, el muro de Adriano o el muro de Berlín más recientemente. Este tipo de construcción además tiene papel psicológico para los intramuros, es decir, de aquí no sales muchacho. Por no hablar de los ejércitos aterradores. Así consiguieron poder supremo muchos déspotas, tiranos, regímenes totalitarios o violentos imperios.

 

 

Que es el poder o controlar la historiahistoria-falsa

Otra de las formas de dominación es controlar la historia, lo cual nos responde mucho en cuanto a que es el poder. El que ha vivido por unos 30 años en el Este de Europa, o algunos países de América Latina, habrá observado como la historia cambia de una generación para otra. Fue de nuevo Orwell quien se expresó mejor que nadie en este sentido: “quien controla el pasado… controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Su término en este sentido era “vencer la memoria”, pues el hombre “tolera sus condiciones de vida porque no tiene elementos de comparación”. Luego formular un bipensar (doblepensar) en la mente de la gente se vuelve tarea fácil. Stalin (quien inspiro a Orwell) lo sabía, Calígula lo sabía, y muchos otros cesares y reyes lo sabían, y tergiversaron la realidad a su antojo. Amaban el poder.

Viorel Tsiple

¿Qué es la esclavitud legalizada?  Pinchar aquí (o en las palabras “esclavitud legalizada”).

Facebook Comments