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Idolo e idolatria

idoloQuien es un idolo

Lo que aquí vamos a debatir es, ¿si una estrella como idolo,- trátese de un modelo, actor, deportista u otro tipo de estrella,- ejerce algún tipo de violencia sobre nosotros? ¿A qué tipo de idolatria asistimos? Unánimemente se considera que la cordura y el pensar transcendente puede ser solo el producto de sabios de catedra (Arthur Schopenhauer – entre otros – hiso esta observación también), o peor aún: estrellas de moda. Es decir, se nos la proporciona un ídolo. Gentes – esos idolos – que por lo general están acomodados en la actualidad, o apoltronados sobre la opinión general; y se pasa por alto, de este modo, que estas personas suelen ser los más acérrimos defensores del estado actual confortable de las cosas y que su sentido crítico se ha visto seriamente perjudicado por la comodidad y el éxito. Así, a los perjudicados por el malestar general se les quita el “micrófono”, púes es una voz incomoda la que te apunta al idolo durmiendo cálidamente en casa a costas de que otro se quede desnudo en la intemperie, alegóricamente hablando. Él pertinente dicho “loco de alegría, cuerdo del dolor” pierde su significado en tales conjeturas y para este tipo de personas, pues este pensar sería tan contrario al “buen gusto común” que el ídolo de masas ha fijado. Nietzsche llamaba “animales de tiro” a los “sabios al servicio del pueblo” referiebdose al idolo de masas: los que defienden sus comodidades, convencionalismos, creencias, penalidades fortuitas y formulismos, así como sus tradicionalismos. Otro tipo de voz, la que es critica con idolo entre otras, no cabe en el estrado previamente adecuado, ni quiere ser oída. En una corriente social hacia un narcisismo consentido, una voz tan crítica suena estridente, molesta y no parece nada neutral para un idolo de sociedad. Aparte existe un otro aspecto incomodo de esta vertiente: a los que creen que todo lo saben, – y muchos ídolos así lo creen, – no se les puede enseñar nada nuevo, por lo banal que esto suene.idolatria

Idolatria moderna

  La cuestión entonces se nos plantea de la siguiente manera (para un individuo indefenso moralmente hablando): si a mí me encanta la conducta y el modo de llevarse de una estrella de música, cine, moda, en fin de un ídolo, entonces intentare parecerme a esta estrella y a sus iguales. Sera mi idolo. Los niveles reales míos y de gentes de mi categoría social ya no me interesan, pues ya me parecen mediocres. El estándar alto está establecido y ahora cualquier cuestión de normalidad me resulta insulsa. Un ser interiormente armonioso me parece aburrido, puesto que no corresponde a los altos ideales que el marketing internacional impone a nivel global a través del idolo de masas. El súper manager es lo más, después de la famosa estrella de rock, o después de la “colocada” estrella de rap.prohibicion

Prohibicion vs libertad

   Me creo original, pero en vez de eso soy esclavo de convencionalismos impuestos por la televisión, internet, radio y sociedad en general. Soy un idolatra y me inclino a un idolo, a un ser humano. Y como no, todos los arriba mentados sirviéndose de la antigua y vulgar escusa: ¡siempre fue así!

   Uno de los motivos principales que forma al idolo son las reglas estrictas de una sociedad, hecho que empeora el asunto con sus prohibiciones y repitiendo el mismo error de siempre, sin poder aprender nada de la historia. No, no aprendieron que prohibiendo creas tentación (pinchan aquí para leer sobre la prohibicion), una tentación que lleva en si el poder de resurgir. No se entiende que el libre albedrío del que gozamos los seres humanos fue dado justo para esto: ser libre y poder escoger. La libertad de escoger o de rechazar cualquier estándar, límite, belleza, fealdad o convencionalismo por lo tanto ha de surgir de dentro: no del exterior y sus actores principales, es decir, de las estrellas del momento: del ídolo. La elección es asunto de cada individuo, y este no debería ser influido por la violencia de la publicidad calculada para influir desde lo inconsciente por unos intelectos extremadamente violentos justo por eso: por influir vía psicología o sensorialmente. Especialmente cuando se trata de indefensos intelectualmente.

   Lamentablemente, esto muchas veces no es posible y los que tienen más dinero, ambición, astucia e influencia nos imponen sus criterios formándonos lo que llamamos idolo y la idlatria. Y la multitud los sigue sin saber que ha sido cegada. Expresan su “libertad” al dictamen de los perversamente inteligentes e influyentes idolos. Nada más que añadir, solo recordar una máxima de un muy antiguo sabio Lao Tse: “…quien por medio del conocimiento, guía al pueblo, es el ladrón del pueblo.” Es otro idolo. 

                                                                                                                                          Viorel Tsiple

¿Qué es la esclavitud legalizada?

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