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Porque nos aburrimos

 

porque nos aburrimos Nota importante: en el transcurso de este artículo encontraran repetidas veces las palabras clave porque nos aburrimos. Ruego disculparme pero son necesarias para dar alguna visibilidad en el Google al artículo.

    Si buscas respuestas a la pregunta de porque nos aburrimos en internet, – de crucial importancia a mi ver, – encontraras variadas respuestas: del científico o psicólogo de turno que no concuerda con sus colegas de oficio o de otras ranuras, del neurólogo bloguero quien también tiene algo que decir, del artista indagador quien no tiene la respuesta pero intuye algo en sus obras. Lo que se ha pensado a lo largo de los siglos y milenios casi que no se ve por ningún lado, como si la historia empezó ayer y todos estamos seguros de que ya sabemos (o intuimos) como funciona nuestra mente. Sin embargo pocos pensadores resisten al paso del tiempo y pasaran al olvido como la mayoría de nosotros, con lo cual mentare a algunos que aún no están olvidados y gozan del reconocimiento de los amantes estudiosos de la verdad en lo que concierne porque nos aburrimos. Solo enumeraremos un par de pensadores para no “perdernos” en tanta información.


vacío existencial

Vacío existencial y espiritual

     Uno de los más reconocidos a nivel mundial en este sentido (es decir de quienes mejor explicaron porque nos aburrimos) me atrevería nombrar al Arthur Schopenhauer. Este pensador y filósofo se dio cuenta de que la fuente del aburrimiento y el porqué nos aburrimos está en el vacío interno, es decir, en el vacío existencial y espiritual. Así explicaba Schopenhauer porque buscamos diversión y excitación externa (mentaba en este sentido el juego de cartas que en día de hoy tendría su correspondiente en los casinos). ¡Que lógica, sencilla y natural respuesta! ¿Verdad? Pues difícilmente la encontrareis en el caos de la red. Además, Schopenhauer añadía en sus “Aforismos sobre el arte de vivir” entre otras obras, que al contrario la riqueza interna no le deja lugar al aburrimiento por su variedad y multiplicidad de posibilidades que el individuo puede alcanzar en su búsqueda (de la verdad por ejemplo), por la abundancia de matices y “variados toques de la vida” que percibe un intelecto que busca respuestas.porque nos aburrimos

Peligros para las consciencias de altos vuelos y cuando queremos entender porque nos aburrimos

      Al mismo tiempo advertía de los peligros que todo ello conlleva, pues una sensibilidad acentuada atrae consigo una susceptibilidad y pasión a la hora de percibir y tener que asimilar lo que no merece la pena considerar. Es de suponer que a esto se refería y Dostoievski en su “Recuerdos de la casa de los muertos” que la escribió durante su presidio. Explicaba que poder entender y percibir el mundo tan profundamente le produjo mucho sufrimiento en un medio de tanta ignorancia.porque nos aburrimos

Peligros al no entender porque nos aburrimos

    Si, estos peligros también los hay según Schopenhauer, según los estoicos (de los cuales Schopenhauer “bebía”) y también conforme a lo que sabemos del subconsciente de Freud o Jung. Si usamos parcialmente las palabras textuales de Schopenhauer el problema surge cuando “el intelecto es solo un medio de los motivos de la voluntad de un ser humano”. Hablando en plata: si tu sentido de vida es vender chuches y todo relacionado con esta actividad o un poco más, tu intelecto entra en una especie de estancamiento. Lo cual atrae un aburrimiento terrible. Su voluntad es esclava de estos motivos o motivaciones y el subconsciente lo sabe y no se siente suficientemente estimulado, porque parece que nació para más que un objetivo tan material. He aquí porque nos aburrimos pero hay bastante más, pues parece que nos inventamos muchísimos estimulantes como sucedáneos de un verídico y natural sentido de vida.

porque nos aburrimos

¿Es por los sentidos embotados porque nos aburrimos?

  

El seducir continuamente los sentidos para tentarnos comprar algo o atraernos la atención sobre algo, lleva indudablemente hacia el embotamiento de los mismos. Hablamos aquí, entre otras cosas, de marketing. El marketing y la publicidad, – como mejor ejemplo, – en día de hoy no se dirige a la razón, sino a los instintos que no controlamos, al subconsciente, a la emoción. Al igual que la mayoría de los medios de entretenimiento es una forma de sugestión hipnótica. La cualidad de la mercadería o el mensaje transmitido puede tener papel segundario si se afecta lo irracional, pues apaga la capacidad crítica del consumidor. Es casi como una droga y los compradores compulsivos en el peor de los casos sus esclavos. El uso que se le da a la neurociencia en el marketing desde hace tiempo en realidad está quitando la libertad de elección, pero muy pocos son los que lo entienden.

   Con lo cual nuestros sentidos se embotan y el aburrimiento está garantizado sin el uso moderado de los mismos, más cuando el intelecto está apagado en tales condiciones. Cuando los mejores teóricos de la conspiración dicen sobre los medios de comunicación y sus dueños de que estos se dedican a embotar nuestros mejores sentidos – para hacernos indiferentes y maleables al mismo tiempo – es de suponer que llevan bastante razón.

   Es difícil responder a un tema tan extenso de porque nos aburrimos en tan poco espacio, pues deberíamos tocar el tema del trabajo de tareas repetidas y monotemáticas y otras temas más. Con lo cual pararemos aquí…                                                        Viorel Tsiple 

 Obra central: https://libronegrodelascarceles.pensadores.live/

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